Aprendiendo en Alateen
Llegué a Alateen porque en mi casa había mucho dolor por el alcoholismo familiar. Me sentía confundida, con miedo, con rabia y pensaba que si me esforzaba, decía las palabras correctas o si estaba siempre pendiente de los demás, las cosas en mi familia cambiarían, sin embargo, nada funcionaba y cada día me sentía más sola.
Cuando vine por primera vez al grupo, escuché a otros jóvenes hablar de sentimientos que yo también tenía más nunca había podido expresar. Me di cuenta de que no estaba sola y que nadie me juzgaba, por otro lado, descubrí que el alcoholismo es una enfermedad y que yo no tenía la culpa de lo que pasaba en mi casa.
En las reuniones de Alateen aprendí a: usar herramientas como los Doce Pasos, a confiar en un Poder Superior y a practicar un día a la vez. Además, he encontrado amigos que me entienden y me animan, poco a poco comencé a sentir más tranquilidad y esperanza.
Hoy sé que no puedo controlar ni curar el alcoholismo, pero si puedo cuidar de mí misma, al mismo tiempo, estoy aprendiendo a: poner límites, a expresar lo que siento y a confiar en que puedo tener una vida más serena.
Jimena – Venezuela – Revista Gotas de Sabiduría No.14 – Pág. 9